Pero que cojones está pasando...

Pero que cojones está pasando.


Bueno pues no ha tardado demasiado en ocurrido, ha llegado el momento, el primer post no introductorio, el primer post random (aleatorio, para los no millenials). Y en este post os hablaré sobre la vida del jovencito ingeniero recién graduado que llega a una gran compañía, concretamente una big four. 

Comencemos aclarando “qué coño es una big four” bien, un big four es una de las cuatro grandes compañías que ofrecen servicios varios a diferentes compañías. Entre los que destacan auditoría financiera, consultoría, asesoría jurídica y un largo etc. El caso es que es una empresa por y para los peces gordos y bueno aquí estoy yo. El motivo por el cual un informático de rebote (historia que ya os contaré más adelante) acaba en una compañía de este tipo es por ni más ni menos que hacer currículo. 

Os mentiría descaradamente si os dijese que tengo el trabajo de ensueño, tengo jornadas larguísimas y a penas tiempo para vida social entre semana, pero he de admitir que este trabajo te curte, vamos que aprendes lo que es trabajar de verdad como diría mi madre. El caso es que aquí vienes trajeado ves a gente de aquí para allá, jóvenes con ganas de comerse el mundo, mayores con ganas de dejárselo a los jóvenes, y a los consolidados que ya hace años que se lo está comiendo. Aquí ves a gente de 36 con el pelo de alguien de 60 y percibes en el aroma a café la exigencia de llegar a tiempo con el trabajo. En definitiva este trabajo es la sublimación del concepto “adaptarse o morir”. Porque, claro, tú vienes ya algo machacado de la universidad, has pasado ese filtro sumarísimo del que se saca la carrera en un tiempo razonable (al menos en mi caso) y eso obviamente ha hecho callo. Pero nada más lejos de la realidad, a penas has empezado a saber lo que es la seriedad y la madurez laboral hasta que llegas a una empresa de este calibre. Ojo, no me quejo de momento llevo ya mes y algo y no he tenido ningún inconveniente, y eso que me ha cambiado bastante el ritmo de vida de golpe y porrazo, pero de momento he logrado adaptarme sin mucho problema.

Analizando un poco la cronología empecemos por la entrevista. 
Contextualicemos, 21 años, primera entrevista laboral, miento la segunda. Empresa top, instalaciones top. Un edificio solo para ellos y tú en traje del primark mientras ves a los jefes entrar en trajes que huelen a caro desde lejos. Todo el mundo con sus auriculares concentrados y baja a por ti la que, en mi caso, era mi responsable de recursos humanos. Con una bonita sonrisa te pide que la acompañes y tú sabes perfectamente que te van a preguntar en la entrevista, pese a ello, estás como un auténtico flan. Eso sí, no sé porque cojones pero soy como un caballo antes de la carrera, o como un jugador en el túnel de vestuario. En la zona previa nervioso, ansioso, con dolor de estómago. Sin embargo llegado el momento del disparo inicial no hay quien me descentre del objetivo, en aquel momento convencerles de que yo era el candidato adecuado.

Como se puede deducir y sin ahondar en detalles lo hice, a los dos días me avisaron que estaba dentro (con el correspondiente subidón de ego y moral claro está). Pasan las semanas y llega se primer día de firma de contrato y comenzar a conocer a los compañeros o lo que yo defino como una genial tortura china. Ese día no haces absolutamente nada productivo como tal, solo guardas apariencias durante 8 horas (quito 1 hora de haber firmado el contrato etc.) Ni si quiera me dieron una triste charla, todo fue sin cocinar y directo. El caso es que tras ese día llegas a casa como si te hubieran metido a un ring con las manos atadas, o siendo menos finos, como si te hubieran llovido ostias de todos lados. No te preocupes ávido lector si aún no has tenido ese primer día del primer trabajo.  Todo llega y créeme a todos nos cuesta un absoluto mundo. Te hace replantearte porque cojones el ser humano decidió llegado un momento dado el hacerse sedentario y no seguir con su modo nómada, y de esa manera habernos acostumbrado a un primer día continuo, cosa que hoy se ha perdido completamente, pero bueno, no divaguemos.

En estas grandes empresas empiezas a ponerte al día con formación cursos etc. Pero seamos sinceros, muy bueno tiene que ser el curso para que te sacie 9 horas de jornada laboral, por lo que hasta que no pasa una semana o así no empiezas a sentirte útil, y creedme solo ahí te das cuenta de lo que frustra no tener NADA que hacer y tener que estar en un sitio sentado. Pero todo ello acaba cuando llega ese primer momento de redactar algún informe, analizar alguna prueba y demás cosas que cada cual hará en su trabajo. En el momento en el que te sientes útil de repente los días pasan volados y por supuesto tu humor lo nota al instante.
Hay días mejores y pero lo más importante es no olvidar porqué estás ahí. En mi caso para adquirir experiencia y sobre todo para poder empezar a ganar dinero que me permita ayudar y devolver todo lo recibido por mis padres. Si tienes claro por qué estás ahí en ningún momento te van a flaquear las fuerzas, pues en el momento en que lo hagan ahí has de recordar ese motivo y en seguida le das aún más caña que antes. Por cierto este consejo es aplicable a todo en la vida no hay que ser largoplacista y pensar en “de aquí a unos años “eso está bien como opio mental, pero lo que nos da más sustrato es lo inmediato, porque somos así de animales, así que sabiéndolo por qué no darnos ese placebo de “este fin de mes voy a comprarle esto a tal persona” o  “con la nómina me voy de viaje a tal sitio”.

Lo importante es ponerse una pequeña meta alcanzable e ir a por ella. Ya habrá tiempo para buscar grandes hitos, creedme uno de esta manera ni se entera pero hace que las etapas lleguen solas. En resumen está empresa te lleva a un límite de aceptación de marrones así como a un propio descubrimiento del autocontrol de cada uno. Así que en caso de que el día sea una mierda quedaos con que estáis ganando aguante para posibles días iguales. En mi caso yo como buen millenial tiro de móvil, netflix etc. (este último nunca en el trabajo). Estas cosas tan mágicas que tenemos los millenials nos ayudan a que un día de absoluta mierda pueda mejorar con tan solo un capítulo nuevo de nuestra serie favorita, así de simples somos.

Y con esto ha sido todo el post (largo) de hoy (?). Espero encarecidamente que os haya gustado y oye, si os entusiasma hacédmelo saber.

CYA!

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